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Las moradas (Castillo interior)

La obra maestra de santa Teresa: el alma como un castillo de siete moradas, por las que se avanza en la oración hacia la unión con Dios.

Edición: Obras escogidas (Nelson) · archive.org

Gratis, sin necesidad de cuenta. De dominio público o con licencia abierta, y con cada fuente citada.

Del comienzo: Capítulo II

Capítulo II

Antes que pase adelante, os quiero decir que consideréis qué será ver este castillo tan resplandeciente y hermoso, esta perla oriental, este árbol de vida, que está plantado en las mismas aguas vivas de la vida, que es Dios: cuando cae en un pecado mortal, no hay tinieblas más tenebrosas, ni cosa tan obscura y negra, que no lo esté mucho más. No queráis más saber, de que con estarse el mismo sol, que le daba tanto resplandor y hermosura,todavía en el centro de su alma, es como si allí no estuviese para participar de El, con ser tan capaz para gozar de su Majestad, como el cristal para resplandecer en él el sol. Ninguna cosa le aprovecha, y de aquí viene, que todas las buenas obras que hiciere, estando asi en pecado mortal, son de ningún fruto para alcanzar gloria; porque no procediendo de aquel principio, que es Dios, de donde nuestra virtud es virtud, y apartándonos de El, no puede ser agradable á sus ojos; pues en fin, el intento de quien hace un pecado mortal no es contentarle, sino hacer placer al demonio, que como es las mismas tinieblas, así la pobre alma queda hecha una misma tiniebla. Yo sé de una persona á quien quiso nuestro Señor mostrar cómo quedaba un alma cuando pecaba mortalmente. Dice aquella persona que le parece, si lo entendiesen, no sería posible ninguno pecar, aunque se pusiese á mayores trabajos que se pueden pensar, por huir de las ocasiones. Y así le dio mucha gana, que todos lo entendieran; y así os la dé á vosotras, hijas, de rogar mucho á Dios por los que están en este estado, todos hechos una obscuridad, y así son sus obras; porque así cómo de una fuente muy clara lo son todos los arroyos que salen della, como es un alma que está en gracia, que de aquí le viene ser sus obras tan agradables á los ojos de Dios y de los hombres, porque proceden desta fuente de vida, á donde el alma está como un árbol plantado en ella, que la frescura y fruto no tuviera, si no le procediere de allí, que esto le sustenta y hace no secarse, y que dé buen fruto; así el alma, que por su culpa se aparta desta fuente, y se planta en otra de muy negrísima agua y de muy mal olor, todo lo que corre della es la misma desventura y suciedad. Es de considerar aquí que la fuente y aquel sol resplandeciente, que está en el centro del alma, no pierde su resplandor y hermosura, que siempre está dentro della, y cosa no puede quitar su hermosura; mas si sobre un…

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Contenido (27 secciones)

  1. Acerca de esta edición
  2. Las Primeras Moradas
  3. Capítulo II
  4. Capítulo único
  5. Capítulo I
  6. Capítulo II
  7. Capítulo I
  8. Capítulo II
  9. Capítulo III
  10. Capítulo I
  11. Capítulo II
  12. Capítulo III
  13. Capítulo IV
  14. Capítulo I
  15. Capítulo II
  16. Capítulo III
  17. Capítulo IV
  18. Capítulo V
  19. Capítulo VI
  20. Capítulo VII
  21. Capítulo VIII
  22. Capítulo IX
  23. Capítulos X–XI
  24. Capítulo I
  25. Capítulo II
  26. Capítulo III
  27. Capítulo IV

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Santa Teresa de Jesús. Las moradas (Castillo interior). Obras escogidas (Nelson), 1577; edición de c. 1912. https://archive.org/details/obrasescogidasde00tere
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Santa Teresa de Jesús. Las moradas (Castillo interior). Obras escogidas (Nelson), 1577; edición de c. 1912. https://archive.org/details/obrasescogidasde00tere
APA
Santa Teresa de Jesús (1577; edición de c. 1912). Las moradas (Castillo interior). Obras escogidas (Nelson). https://archive.org/details/obrasescogidasde00tere

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