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Regla de san Benito

La regla de vida monástica que san Benito escribió para sus monjes: oración, trabajo, obediencia y humildad; la base del monacato occidental.

Edición: Internet Archive · archive.org

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Del comienzo: Prólogo

Escucha, hijo, los preceptos del maestro: aplica el oido de tu corazon: recibe con gusto, y ejecuta con eficacia los avisos de tu piadoso Padre; para que vuelvas por las penalidades de la obediencia á aquel de quien te habias apartado por la desidia de tu desobediencia. A tí pues se dirige ahora mi exhortacion, cualquiera que seas, que despojándote de tu propia voluntad, tomas las brillantes y muy fuertes armas de la obediencia para militar bajo las banderas de Cristo, verdadero Rey y Señor.

El primer aviso que te doy es, que le pidas con oracion muy fervorosa y continuada, que perfeccione cualquiera obra buena que emprendas, para que pues se ha dignado contarnos ya enel número de sus hijos, no tenga motivo jamas de contristarse por muestra mala conducta: porque de tal modo le hemos de obedecer, y hacer en todo tiempo un uso tan fiel de este don de la obediencia, que no solo no tenga lugar como Padre airado de desheredarnos alguna vez como á hijos ingratos, sino que tampoco le tenga como Señor terrible, irritado por nuestros escesos, de condenarnos á penas eternas, como á siervos perversos, que no quisieron seguirle á la gloria.

Despertemos en fin de una vez á las voces de la escritura, que dice: Ya ha llegado la hora de salir de nuestro sueño. Y abriendo los ojos 4 la divina luz, escuchemos con payor las palabras, que el celestial Oráculo hace resonar todos los dias á nuestros oidos, diciendo: Si oyereis EA su yoz, no endurezcais vuestros corazones. Y otra vez: elque tiene oidos, oiga lo que el Espiritu Santo dice á los fieles. ¿Y qué dice? Venid, hijos, escuchadme: os enseñaré á temer á Dios: corred mientras os dura la luz de la vida, antes que con la muerte os anochezca.

Y en otro lugar, buscando un obrero fiel en medio de su pueblo, á quien dirige estas palabras, dice tambien: ¿ Quién es el hombre, que desea la vida, y disfrutar dias felices? Y si oyendo tú su voz respondieres: Fo, repite diciéndote: Si quieres lograr perpetua y verdadera vida, no se abra tu boca para hablar mal, y no pronuncien tus labios dolo alguno: apártate del mal, y obra bien; busca la paz y síguela. Y cuando esto hiciéredes, pondré en vosotros mis ojos, y mis oidos á vuestros ruegos; y antes que me invoqueis, diré: Aqui estoy. ¿Qué cosa mas dulce para nosotros, carísimos hermanos, que esta voz del Señor, que nos convida? Tanta es la bondad de Dios, que él mismo nos muestra el camino…

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Contenido (14 secciones)

  1. Acerca de esta edición
  2. Prólogo
  3. Capítulos I–II
  4. Capítulos III–V
  5. Capítulos VI–VII
  6. Capítulos VIII–XVI
  7. Capítulos XVII–XXIII
  8. Capítulos XXIV–XXXIII
  9. Capítulos XXXIV–XL
  10. Capítulos XLI–XLVIII
  11. Capítulos XLIX–LV
  12. Capítulos LVI–LXI
  13. Capítulos LXII–LXV
  14. Capítulos LXVI–LXXIII

Cómo citarla

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San Benito de Nursia. Regla de san Benito. Internet Archive, c. 530; traducción impresa en Barcelona en 1850. https://archive.org/details/regla-de-san-benito_202606
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San Benito de Nursia. Regla de san Benito. Internet Archive, c. 530; traducción impresa en Barcelona en 1850. https://archive.org/details/regla-de-san-benito_202606
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San Benito de Nursia (c. 530; traducción impresa en Barcelona en 1850). Regla de san Benito. Internet Archive. https://archive.org/details/regla-de-san-benito_202606

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